El modelo de Mercedes Benz 500K se ha ganado la definición de joya histórica. Y no es para menos. Este clásico alemán fue construido en los años treinta, entre 1934 y 1936, y tanto su visual como su interior son excepcionales. Una carrocería digna de una joya, con un motor de ocho cilindros en V con cinco litros de cilindrada dotado de un compresor Roots que le suministraba una potencia de 160 caballos. 

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Era un modelo de bastante peso, unas 2,7 toneladas, pero el Mercedes Benz 500K conseguía llegar a los 160 kilómetros por hora, una velocidad extrema para esa época. A lo largo de su historia, las 342 unidades producidas vistieron tres chasis y ocho carrocerías diferentes. De estas unidades fabricadas, apenas 29 se realizaron con la configuración 500K Special Roadster, modelo que entraría de lleno en la historia del motor.

¿Por qué el Mercedes Benz 500K Special Roadster es tan especial?

Si hablamos de vehículos históricos, podríamos decir que este modelo gana por oleada. Con una historia digna de convertirse en película,  fue adaptado a gusto de un prestigioso industrial alemán, Hans Friederich Prym y que estuvo entre la familia hasta 1945. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Prym fue encarcelado y todas sus propiedades fueron invadidas por el ejército americano utilizándose como base operacional. Ahí era donde se encontraba el Mercedes Benz 500K Special Roadster, el cual desapareció sin dejar rastro mientras Hans Friederich Prym estaba entre rejas.

Robado por las tropas americanas y enviado a los Estados Unidos, este modelo con gran historia no aparecería hasta el año 2011. Puesto en subasta ese mismo año, fue adquirido por un gran aficionado, el holandés Frans van Haren, pagando alrededor de 3 millones de euros.

que todo estaba en orden y el pasado olvidado, pero volvió de entre sus cenizas. Cuando el nuevo y orgullosos propietario holandés decidió exhibirlo en un evento de la ciudad de Essen, Alemania, a la Techno Classica de Essen, no imaginaría lo que iba a suceder. Debido a que los herederos de Prym se encontraban en el evento y alegaron que el Mercedes Benz 500K Special Roadster había sido robado y que seguía perteneciendo a la familia Prym, el modelo de Mercedes Benz tuvo que ser confiscado por las autoridades alemanas.

Un año más tarde, la reliquia volvería a sus orígenes gracias a la sentencia del tribunal de Hamburgo que afirmó que el ejército americano no tenía derecho de tener en propiedad el Mercedes Benz 500K Special Roadster.

Después de una larga historia para no olvidar jamás, esta gran joya de Mercedes Benz ha vuelto ha ser subastado, pero esta vez de las manos de los herederos de Prym. ¿Y dónde ha tenido lugar? Pues nada más y nada menos que en la subasta de Bonhams en Chantilly, Francia, en los jardines del castillo, coincidiendo con la tercera edición del Concurso de Elegancia de Chantilly, por un precio que rondaba entre los cuatro y los siete millones de euros, y que finalmente se vendió por 4,7 millones de euros.